Las obras del Bellas Artes arrancarán antes de un mes y no se verán comprometidas por una posible prórroga Sí se verían «resentidos» otros equipamientos previstos
A falta de saber si habrá prórroga presupuestaria o no, la Consejería de Cultura ha cerrado unos presupuestos para el ejercicio 2008 en el que las inversiones en espacios culturales -Museo de Bellas Artes, Centro Cultural Oscar Niemeyer y Ciudad de la Cultura, entre otros- se llevan las cantidades más abultadas (unos 30 millones de euros) hasta concretarse en el 20% del total y el que destacan notables incrementos respecto a ejercicios pasados en apartados como el de la política llinguística, que crece algo más del 25% y se sitúa por primera vez por encima de los tres millones de euros.
Pese a que el fantasma de la prórroga puede reducir notablemente la cifra de casi 149 millones de euros consignados para el departamento que dirige Encarna Rodríguez Cañas, ésta prefirió ayer obviar ese miedo para aclarar que se trabaja pensando que las cuentas regionales serán aprobadas y que, por lo tanto, no habrá que renunciar a las cifras actuales.
Eso sí, si finalmente hay prórroga, reconoció que efectivamente proyectos emblemáticos se podrían ver «resentidos». Quizá el que menos peligra sea uno de los más ambiciosos e igualmente más esperados -a la par que retrasado-, el de la ampliación del Museo de Bellas Artes de Asturias, cuyas obras -garantizó la consejera- arrancarán antes de un mes. Tienen para el próximo año una consignación de once millones de euros y fue el viceconsejero, Jorge Fernández León quien se encargó de dejar claro que «la financiación principal no se vería afectada».
Si finalmente las cuentas salen adelante, los 148.952.102 euros se dividirán de la siguiente manera: un 54% para cultura y patrimonio cultural, un 21% para turismo; un 19% para promoción de eventos deportivos y festivos, y un 6% para juventud. Es en el primer apartado donde se consignan los grandes proyectos culturales, entre cuyas partidas destacan los citados once millones del Bellas Artes, los tres que se asignan al Niemeyer y otros once para Laboral Ciudad de la Cultura, en la que se acometerán en 2008 las obras de los jardines, el Conservatorio, dos aparcamientos, la limpieza de las fachadas, la construcción de un centenar de viviendas y el acondicionamiento de la iglesia y el patio central. Los equipamientos del Archivo Histórico y el Museo Arqueológico se llevan casi ochocientos mil euros, mientras que Tito Bustillo requiere de otro millón, lo mismo que el monasterio de San Salvador de Cornellana.
Destaca en este presupuesto el notable incremento en la promoción de la llingua asturiana, entre otras razones porque se pondrá en marcha el II Plan de Normalización Llinguística, que en estos momentos está en fase de elaboración.
Los proyectos del área de juventud verán crecer su presupuesto poco más de un 9% en 2008. La elaboración de un Plan de Juventud es uno de los retos para los próximos meses, en los que la consejería que dirige Encarna Rodríguez se ha propuesto elaborar un estudio sobre la realidad de la juventud asturiana.
Llama también la atención en estas cuentas el incremento en un 47,6% de las aportaciones regionales a la temporada de ópera de Oviedo. Y, en materia musical, es significativo el hecho de que la Joven Orquesta de Asturias pase a depender de la Dirección de Promoción Cultural para vincularla «de manera más estrecha con la OSPA», en palabras de Rodríguez Cañas.
En materia de deportes, es notable la cifra que se destina al Centro Deportivo Fernando Alonso, dos millones de euros, muy por encima de los 726.000 que se asignan al campo de fútbol de Vallobín, en Oviedo, y los 420.578 de la Ciudad del Motor de Tineo. Serán un total de 27,8 millones los destinados al área de deportes, que en el próximo ejercicio incrementará en un 13,20% los programas de dinamización deportiva.
sábado, 17 de noviembre de 2007
viernes, 16 de noviembre de 2007
Un centenario Niemeyer firmará el proyecto estrella del Fórum de las Culturas, Valparaíso 2010
La ciudad chilena de Valparaíso será designada con toda probabilidad la sede de la tercera edición del Fórum Universal de las Culturas, el acontecimiento que no consiguió cumplir expectativas en la edición inaugural en Barcelona en 2004, que corrigió el tiro en 2007 en la cita de Monterrey (México) y que tiene asegurada su continuidad en 2010 y, mas allá, en 2013. Si bien la ambición y grandilocuencia con que el Fórum nació en 2004 han pasado a mejor vida -la apuesta ahora es por un evento de formato medio, sin pretender el impacto «universal» que ansiaba Barcelona-, la viabilidad del evento se constata en la exitosa edición de Monterrey -que doblará el millón y medio de visitantes previstos al cierre del evento, el 8 de diciembre-, y en el amplio número de ciudades que ya han presentado candidatura para las sucesivas ediciones.
El proyecto de Valparaíso para dentro de tres años -la periodicidad del Fórum es trianual- lleva asociado un ambicioso plan de reforma urbanística de su zona portuaria -una de las condiciones para ser ciudad sede-, y cuenta con una perla arquitectónica como en su momento tuvo Barcelona con el triángulo de Herzog y De Meuron. Se trata del proyecto que Óscar Niemeyer -el padre de Brasilia- cedió a Valparaíso para construir un centro cultural en el terreno que ocupa la antigua cárcel de la ciudad chilena. A punto de cumplir los 100 años el próximo 15 de diciembre, el proyecto de Niemeyer es, por así decirlo, cien por cien Niemeyer, una monumentalidad que recuerda a sus proyectos más emblemáticos y que ocuparía parte de los 19.000 metros cuadrados de solar en los que se asienta la cárcel abandonada, ubicada sobre uno de los 42 cerros que definen la peculiar orografía de Valparaíso.
Volúmenes en forma de ovni
El proyecto contempla la construcción de tres grandes volúmenes de hormigón en forma de ovni -muy del estilo del arquitecto brasileño- unidos por una pasarela y con una rampa de acceso suspendida sobre una lámina de agua. Niemeyer, que curiosamente nunca ha estado en la ciudad chilena y cuenta con la ayuda de un colaborador para llevar adelante el proyecto, propone conservar el polvorín y las galerías del presidio, símbolo de la represión durante la dictadura pinochetista.
El proyecto de Valparaíso para dentro de tres años -la periodicidad del Fórum es trianual- lleva asociado un ambicioso plan de reforma urbanística de su zona portuaria -una de las condiciones para ser ciudad sede-, y cuenta con una perla arquitectónica como en su momento tuvo Barcelona con el triángulo de Herzog y De Meuron. Se trata del proyecto que Óscar Niemeyer -el padre de Brasilia- cedió a Valparaíso para construir un centro cultural en el terreno que ocupa la antigua cárcel de la ciudad chilena. A punto de cumplir los 100 años el próximo 15 de diciembre, el proyecto de Niemeyer es, por así decirlo, cien por cien Niemeyer, una monumentalidad que recuerda a sus proyectos más emblemáticos y que ocuparía parte de los 19.000 metros cuadrados de solar en los que se asienta la cárcel abandonada, ubicada sobre uno de los 42 cerros que definen la peculiar orografía de Valparaíso.
Volúmenes en forma de ovni
El proyecto contempla la construcción de tres grandes volúmenes de hormigón en forma de ovni -muy del estilo del arquitecto brasileño- unidos por una pasarela y con una rampa de acceso suspendida sobre una lámina de agua. Niemeyer, que curiosamente nunca ha estado en la ciudad chilena y cuenta con la ayuda de un colaborador para llevar adelante el proyecto, propone conservar el polvorín y las galerías del presidio, símbolo de la represión durante la dictadura pinochetista.
Etiquetas:
Prensa
lunes, 5 de noviembre de 2007
“Arts en Ballade”
Fratz Stan se ha puesto en contacto con nosotros para lanzar una invitación a los artistas asturianos que deseen participar en la exposición "Arts en Ballade" que se celebrará en Clermont-Ferrand, Francia, en mayo de 2008. Esta exposición se hará dentro del marco institucional del hermanamiento entre la ciudad de Clermont-Ferrand y la de Oviedo.
Los artistas elegidos serán los invitados de la Asociación de los “Arts en Ballade” y de la “Misión des Relations Internacionales” de Clermont-Ferrand.
Para participar en este intercambio, podéis contactar con Stan Frantz, en la Alianza Francesa de Oviedo (Marques de Santa Cruz, 11, tel 985 21 32 34)hasta el 27 de octubre (Exposición de Artistas Clermonteses) o bien llamando al 985 22 27 27 (hab. 205), o bien mediante frantzstan@wanadoo.fr
http://www.artsenbalade.com/pages/accueil.php
Esperando que esta información sea de vuestro interés, recibid un cordial saludo
Los artistas elegidos serán los invitados de la Asociación de los “Arts en Ballade” y de la “Misión des Relations Internacionales” de Clermont-Ferrand.
Para participar en este intercambio, podéis contactar con Stan Frantz, en la Alianza Francesa de Oviedo (Marques de Santa Cruz, 11, tel 985 21 32 34)hasta el 27 de octubre (Exposición de Artistas Clermonteses) o bien llamando al 985 22 27 27 (hab. 205), o bien mediante frantzstan@wanadoo.fr
http://www.artsenbalade.com/pages/accueil.php
Esperando que esta información sea de vuestro interés, recibid un cordial saludo
Etiquetas:
Anuncios
lunes, 22 de octubre de 2007
El Niemeyer eclipsa al Museo de la Industria
Reproducción de artículo publicado en La Nueva España. Conviene destacar que varias instalaciones de la antigua ENSIDESA se encuentran catalogadas por el Do.Co.Mo.Mo y son obra de prestigiosos ingenieros, especialmente Torres Casado.
La reutilizacion de estas como instalaciones museisticas anexas al Centro Niemeyer , lo que en paralelo permitiría su rehabilitación, es un aspecto a valorar.
Para ello podrían buscarse formulas de gestion mixta que den cabida a la propiedas de las mismas y al gestor de la iniciativa que se desarrollase.
Algunos concejos como Riosa, ha puesto en marcha iniciativas pioneras en este campo.
El proyecto para abrir una instalación alusiva al pasado fabril de la comarca se ha diluido por falta de apoyos /FUENTE LNE
El museo que Avilés iba a dedicar a la industria desapareció antes de nacer. Todos los proyectos vinculados a aquella instalación cultural nonata fueron diluidos en la vorágine del centro Oscar Niemeyer. De esta opinión es, al menos, Vicente Ordóñez, uno de los promotores más inquietos desde comienzos de los años noventa a favor del establecimiento en Avilés de un centro que recordara el paso por el concejo de Ensidesa.
Avilés nunca contó con un museo y aún hoy carece de una institución que se pueda nombrar como tal. Existen distintos proyectos en marcha, el más sobresaliente el centro Oscar Niemeyer que esta semana pasada recibió en Gijón el «espaldarazo» del Ministerio de Cultura. Para alcanzar esta meta el recorrido llevado a cabo fue largo. «A mediados de los años noventa UGT y CC OO vieron necesario hacer algo con los terrenos que iban a quedar yermos tras el desmantelamiento de Ensidesa», relata Vicente Ordóñez, entonces secretario de Comunicación del sindicato comunista. Ordóñez recuerda que un grupo de jubilados de la empresa que, a su juicio, «había dado vida a esta villa», se puso en contacto con CC OO para presentar un «documento inicial de un futuro museo de la siderurgia en Avilés». Aquel proyecto nacía en un contexto delicado: el desmantelamiento del sector industrial público.
Avilés se había hecho un hueco en la historia española cuando en los años cincuenta del siglo XX el Gobierno de Franco estableció en la villa una gran factoría del metal. Aquella decisión revolucionó la vida cotidiana de la comarca. De repente, Avilés era, como explicó Juan Carlos de la Madrid, una especie de «tierra prometida». Cuarenta años después, todo aquello tocó a su fin. Llegaba la reconversión. De Ensidesa se pasó a CSI y de ahí a Aceralia y al final Arcelor-Mittal. La ilusión se había perdido y el proyecto del Museo de la Siderurgia que promovía aquel grupo de jubilados del metal intentaba recuperarla.
La idea del establecimiento de aquel museo en Avilés tuvo que sortear una carrera de obstáculos: conseguir el apoyo de la empresa, de los gobiernos municipales de toda la comarca, de la Cámara de Comercio e, incluso, sortear la competencia que a través de la asociación Pedro Duro había nacido en Langreo, concejo que reivindicaba para sí, apoyado en la historia económica asturiana, el museo siderúrgico: si Avilés contó con la mayor siderurgia del Principado, Langreo fue la sede de la primera fábrica de este sector.
Interés ministerial
«En los actos de celebración del centenario de la Cámara de Comercio le entregué a Francisco Álvarez-Cascos, ministro de Fomento entonces, el proyecto del Museo de la Industria que nos habían hecho llegar aquellos jubilados», comenta ahora Vicente Ordóñez. «Le dije que esperaba que lo leyera y que lo apoyara», añade el ex sindicalista, al que meses después, cuando se presentó el proyecto del PEPA en el teatro Palacio Valdés, el ministro anunció la reserva de una finca de 22.000 metros cuadrados, junto al parque de Bomberos de Ensidesa, los gasómetros y el taller eléctrico, donde se preveía instalar el futuro museo. «La idea del parque de Bomberos nos la había dado un alto directivo de la fábrica, pero no la incorporamos al proyecto que le entregué a Cascos. Es posible que aquel alto directivo hubiera hablado también con el Ministerio», comenta Ordóñez.
Después de aquello vinieron más reuniones que terminaron en la creación de un patronato de apoyo al museo: concejos, Cámara, sindicatos. «El 20 de mayo de 1999, el Ayuntamiento de Avilés entró en el patronato», señala Ordóñez. Luego empezaron a encargar proyectos y más proyectos. «Se pensó incluso en ubicar el museo en la Térmica ahora derruida», dice Ordóñez. En 2005 el proyecto del museo de Avilés cayó en manos del Principado y desde entonces, poco a poco, «se fue diluyendo», se lamenta Ordóñez.
El Centro de Arte que Rodríguez Vega había apoyado para Avilés se fue a Gijón; el Museo de la Industria abrió en La Felguera. Hace un año ya de aquello, tiempo en que el museo langreano ha recibido unos 10.000 visitantes. En opinión de Suni Torre, gerente de la instalación, «no parece una mala cifra porque abrimos después del verano y no hemos tenido una gran campaña de publicidad». El Museo de la Siderurgia depende de un patronato cuyo principal miembro es el
Ayuntamiento de Langreo.
El Centro Niemeyer ha tomado el relevo ahora del Museo de la Industria, que no llegó a nacer. Para eso cuenta con el apoyo de todas las instalaciones regionales y locales y el ministro Molina se ha comprometido con el proyecto.
La reutilizacion de estas como instalaciones museisticas anexas al Centro Niemeyer , lo que en paralelo permitiría su rehabilitación, es un aspecto a valorar.
Para ello podrían buscarse formulas de gestion mixta que den cabida a la propiedas de las mismas y al gestor de la iniciativa que se desarrollase.
Algunos concejos como Riosa, ha puesto en marcha iniciativas pioneras en este campo.
El proyecto para abrir una instalación alusiva al pasado fabril de la comarca se ha diluido por falta de apoyos /FUENTE LNE
El museo que Avilés iba a dedicar a la industria desapareció antes de nacer. Todos los proyectos vinculados a aquella instalación cultural nonata fueron diluidos en la vorágine del centro Oscar Niemeyer. De esta opinión es, al menos, Vicente Ordóñez, uno de los promotores más inquietos desde comienzos de los años noventa a favor del establecimiento en Avilés de un centro que recordara el paso por el concejo de Ensidesa.
Avilés nunca contó con un museo y aún hoy carece de una institución que se pueda nombrar como tal. Existen distintos proyectos en marcha, el más sobresaliente el centro Oscar Niemeyer que esta semana pasada recibió en Gijón el «espaldarazo» del Ministerio de Cultura. Para alcanzar esta meta el recorrido llevado a cabo fue largo. «A mediados de los años noventa UGT y CC OO vieron necesario hacer algo con los terrenos que iban a quedar yermos tras el desmantelamiento de Ensidesa», relata Vicente Ordóñez, entonces secretario de Comunicación del sindicato comunista. Ordóñez recuerda que un grupo de jubilados de la empresa que, a su juicio, «había dado vida a esta villa», se puso en contacto con CC OO para presentar un «documento inicial de un futuro museo de la siderurgia en Avilés». Aquel proyecto nacía en un contexto delicado: el desmantelamiento del sector industrial público.
Avilés se había hecho un hueco en la historia española cuando en los años cincuenta del siglo XX el Gobierno de Franco estableció en la villa una gran factoría del metal. Aquella decisión revolucionó la vida cotidiana de la comarca. De repente, Avilés era, como explicó Juan Carlos de la Madrid, una especie de «tierra prometida». Cuarenta años después, todo aquello tocó a su fin. Llegaba la reconversión. De Ensidesa se pasó a CSI y de ahí a Aceralia y al final Arcelor-Mittal. La ilusión se había perdido y el proyecto del Museo de la Siderurgia que promovía aquel grupo de jubilados del metal intentaba recuperarla.
La idea del establecimiento de aquel museo en Avilés tuvo que sortear una carrera de obstáculos: conseguir el apoyo de la empresa, de los gobiernos municipales de toda la comarca, de la Cámara de Comercio e, incluso, sortear la competencia que a través de la asociación Pedro Duro había nacido en Langreo, concejo que reivindicaba para sí, apoyado en la historia económica asturiana, el museo siderúrgico: si Avilés contó con la mayor siderurgia del Principado, Langreo fue la sede de la primera fábrica de este sector.
Interés ministerial
«En los actos de celebración del centenario de la Cámara de Comercio le entregué a Francisco Álvarez-Cascos, ministro de Fomento entonces, el proyecto del Museo de la Industria que nos habían hecho llegar aquellos jubilados», comenta ahora Vicente Ordóñez. «Le dije que esperaba que lo leyera y que lo apoyara», añade el ex sindicalista, al que meses después, cuando se presentó el proyecto del PEPA en el teatro Palacio Valdés, el ministro anunció la reserva de una finca de 22.000 metros cuadrados, junto al parque de Bomberos de Ensidesa, los gasómetros y el taller eléctrico, donde se preveía instalar el futuro museo. «La idea del parque de Bomberos nos la había dado un alto directivo de la fábrica, pero no la incorporamos al proyecto que le entregué a Cascos. Es posible que aquel alto directivo hubiera hablado también con el Ministerio», comenta Ordóñez.
Después de aquello vinieron más reuniones que terminaron en la creación de un patronato de apoyo al museo: concejos, Cámara, sindicatos. «El 20 de mayo de 1999, el Ayuntamiento de Avilés entró en el patronato», señala Ordóñez. Luego empezaron a encargar proyectos y más proyectos. «Se pensó incluso en ubicar el museo en la Térmica ahora derruida», dice Ordóñez. En 2005 el proyecto del museo de Avilés cayó en manos del Principado y desde entonces, poco a poco, «se fue diluyendo», se lamenta Ordóñez.
El Centro de Arte que Rodríguez Vega había apoyado para Avilés se fue a Gijón; el Museo de la Industria abrió en La Felguera. Hace un año ya de aquello, tiempo en que el museo langreano ha recibido unos 10.000 visitantes. En opinión de Suni Torre, gerente de la instalación, «no parece una mala cifra porque abrimos después del verano y no hemos tenido una gran campaña de publicidad». El Museo de la Siderurgia depende de un patronato cuyo principal miembro es el
Ayuntamiento de Langreo.
El Centro Niemeyer ha tomado el relevo ahora del Museo de la Industria, que no llegó a nacer. Para eso cuenta con el apoyo de todas las instalaciones regionales y locales y el ministro Molina se ha comprometido con el proyecto.
viernes, 5 de octubre de 2007
Especial Centro Internacional Oscar Niemeyer
Fuente: El Revistin. José A. Herce
Óscar Niemeyer, al casi centenario y mítico arquitecto brasileño que ha impregnado las sucesivas vanguardias del siglo XX, es un visionario y un hombre de acción. Crea espacios, formas y funciones. Transforma lo tangible y lo intangible. Otorga poder a lo inerte. Un poder que penetra sutilmente en el imaginario.
Óscar Niemeyer ha puesto su vista en Avilés y ha tocado con su varita mágica un espacio abierto y propicio para su genio. Ha hecho mucho más. Antes de que se realice materialmente, la visión de su centro cultural, homenaje a los Premios Príncipe de Asturias, ha movilizado la imaginación y el deseo de los asturianos y de cualquiera que se congratule por las cosas bien hechas en el buen momento.
El Principado financiará las obras. Rara vez habrá una mejor conjunción de circunstancias para que la siembra de recursos, públicos o privados, da igual, produzca mejores resultados. Avilés se sumará a la cada vez más numerosa familia de ciudades, en todo el mundo, que habiendo sufrido el declive de actividades otrora pioneras se han reinventado a sí mismas. [Seguir leyendo]
Óscar Niemeyer, al casi centenario y mítico arquitecto brasileño que ha impregnado las sucesivas vanguardias del siglo XX, es un visionario y un hombre de acción. Crea espacios, formas y funciones. Transforma lo tangible y lo intangible. Otorga poder a lo inerte. Un poder que penetra sutilmente en el imaginario.
Óscar Niemeyer ha puesto su vista en Avilés y ha tocado con su varita mágica un espacio abierto y propicio para su genio. Ha hecho mucho más. Antes de que se realice materialmente, la visión de su centro cultural, homenaje a los Premios Príncipe de Asturias, ha movilizado la imaginación y el deseo de los asturianos y de cualquiera que se congratule por las cosas bien hechas en el buen momento.
El Principado financiará las obras. Rara vez habrá una mejor conjunción de circunstancias para que la siembra de recursos, públicos o privados, da igual, produzca mejores resultados. Avilés se sumará a la cada vez más numerosa familia de ciudades, en todo el mundo, que habiendo sufrido el declive de actividades otrora pioneras se han reinventado a sí mismas. [Seguir leyendo]
Suscribirse a:
Entradas (Atom)